El espacio Schengen exige a los viajeros de países como Chile contratar un seguro médico de viaje con cobertura mínima de 30.000 euros, que incluya hospitalización, atención médica y repatriación sanitaria.
Esta medida garantiza que los visitantes puedan cubrir gastos médicos sin recurrir a los sistemas públicos europeos. El seguro debe estar vigente durante toda la estadía.