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El lado B de los seguros de viaje: cómo ayudan en repatriaciones, evacuaciones médicas y emergencias

Si sueles pensar que “a mí no me va a pasar”, recuerda que las repatriaciones y evacuaciones no se planifican: ocurren cuando algo sale muy mal. Al elegir un seguro de viaje, es mejor imaginar el peor escenario y preguntarse si el plan que estás viendo resistiría ese tipo de prueba.

Cuando se piensa en seguros de viaje, casi siempre se viene a la cabeza la típica gastroenteritis en medio de las vacaciones o una torcedura de tobillo.

Pero el verdadero “lado B” de estas pólizas aparece cuando la emergencia es seria: un accidente grave, una enfermedad súbita o un problema de salud en un lugar remoto.

En esos momentos, lo que marca la diferencia no es solo el reembolso de una consulta, sino la capacidad del seguro para organizar evacuaciones médicas y repatriaciones que, sin cobertura, serían prácticamente imposibles de pagar.

¿Qué es realmente una repatriación?

La repatriación es el proceso de trasladar a una persona de regreso a su país de origen por motivos médicos o en el peor de los casos, en caso de fallecimiento.

No se trata solo de un pasaje de avión, sino de coordinar médicos, autorizaciones, traslados terrestres, documentación y muchas veces, equipamiento especial.

Sin un seguro, esos costos pueden escalar a cifras de varios miles o incluso decenas de miles de dólares, especialmente si se requiere un vuelo sanitario o una camilla aérea.

En el caso de una repatriación sanitaria, el seguro podría decidir si el paciente viaja en un avión comercial con acompañamiento médico, en clase especial con camilla o en un avión ambulancia dedicado.

Esa decisión depende del diagnóstico, la estabilidad del paciente y las recomendaciones del equipo médico. Es el asegurador quien se encarga de coordinar y financiar todo el operativo, dentro de los límites contratados en la póliza.

Evacuaciones médicas: cuando el problema es el lugar

No todas las emergencias se resuelven en el país que estás visitando. A veces, la clínica más cercana no tiene la especialidad necesaria, no cuenta con unidades de cuidados intensivos o simplemente está en una zona con infraestructura muy limitada.

Ahí entra en juego la evacuación médica: el traslado del paciente hacia un centro mejor preparado, que puede estar en otra ciudad o incluso en otro país.

Los seguros de viaje suelen incluir este tipo de cobertura cuando el tratamiento adecuado no está disponible localmente. Esto puede implicar helicópteros, ambulancias terrestres de larga distancia o vuelos coordinados con aerolíneas, todo articulado por la central de asistencia del seguro.

Para el viajero, la gran ventaja es que no debe organizar nada por su cuenta en medio del caos: la aseguradora se encarga de poner en marcha el “plan de rescate” y asumir los costos según lo contratado.

Emergencias más allá de lo médico

El lado B de la asistencia en viaje también abarca situaciones que, sin ser estrictamente médicas, se vuelven críticas.

Por ejemplo, cuando un acompañante debe quedarse cuidando a la persona hospitalizada y necesita extender su estadía o cuando hay que enviar a un familiar desde el país de origen para acompañar al paciente.

Muchos seguros contemplan el pago de pasajes y alojamiento para ese acompañante en casos graves, algo que muy pocas personas consideran al momento de contratar.

Otra faceta importante es la asistencia en idioma y la orientación legal básica. Estar enfermo en un país donde no hablas la lengua puede ser abrumador. Disponer de un equipo que traduce, explica el diagnóstico y ayuda a entender documentos médicos y administrativos es un apoyo clave.

Algunos seguros también incluyen adelantos de dinero en caso de emergencia, coordinación con consulados y orientación en trámites locales.

¿Qué revisar antes de contratar?

Para que esto realmente funcione cuando lo necesitas, es fundamental mirar más allá del precio del seguro. Algunos puntos clave a revisar en la póliza son:

También conviene verificar cómo se debe activar la asistencia: si basta con llamar a un número de emergencia, usa una app o enviar un correo.

No avisar a tiempo a la central puede complicar los reembolsos o limitar las opciones de traslado, así que es buena idea guardar esos datos en el celular y en formato físico antes de viajar.

Incluir estos aspectos en tu decisión te permite viajar con una tranquilidad distinta: no solo sabes que te cubrirán una consulta médica, sino que también tendrás un respaldo real si te toca enfrentar una emergencia grave lejos de casa.

Ese es el verdadero valor oculto de los seguros de viaje y el motivo por el cual estos aspectos merecen tener tanto protagonismo como las coberturas más conocidas.

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