Sí. Son coberturas que pueden coexistir porque protegen riesgos diferentes.
El seguro de vida entrega una indemnización a los beneficiarios cuando fallece el asegurado por una causa cubierta. El seguro de salud busca financiar o reembolsar determinados gastos médicos. Una cobertura de enfermedades graves puede entregar una prestación cuando se produce alguno de los diagnósticos definidos en el contrato.
Por ejemplo, una persona podría utilizar su seguro de salud para gastos médicos y contar al mismo tiempo con una cobertura de enfermedades graves y un seguro de vida destinado a proteger económicamente a su familia.
La AACH señala además que una persona puede mantener más de un seguro vigente, incluidos seguros personales, colectivos o asociados a créditos, siempre de acuerdo con las condiciones de cada póliza.