Depende de las necesidades económicas de cada persona y de la cobertura que entregue el seguro colectivo. Tener un seguro de vida laboral puede entregar una protección importante, mientras su capital, vigencia o coberturas pueden ser insuficientes para algunos hogares.
Una diferencia relevante es la continuidad. Un seguro colectivo puede estar vinculado a la relación entre el trabajador y la empresa, por lo que ciertas pólizas establecen que la cobertura termina cuando se extingue ese vínculo.
Por eso conviene comparar el seguro de la empresa con las necesidades personales: ingresos que habría que reemplazar, deudas, hijos u otros dependientes, duración deseada de la protección y capital necesario.
Además, es posible tener simultáneamente un seguro colectivo y uno individual. La CMF señala que los seguros de vida pueden contratarse tanto individual como colectivamente.
La AACH explica que distintos seguros de vida pueden coexistir y cumplir objetivos diferentes; por ejemplo, una persona puede contar al mismo tiempo con cobertura laboral, un seguro personal y un desgravamen asociado a un crédito.