En el 1er Encuentro Nacional de Educación Financiera organizado por Chócale, Alejandro Alzérreca visibilizó las brechas de aseguramiento del país y el compromiso del sector con una agenda común.
19 octubre, 2026
La Asociación de Aseguradores de Chile participó en el 1er Encuentro Nacional de Educación Financiera, organizado por Chócale. Su presidente, Alejandro Alzérreca, intervino en el panel “Construyendo una agenda común para la educación financiera”, junto a Catherine Tornel, presidenta de la CMF, y León Fernández de Castro, presidente ejecutivo de la Asociación de AFP.
La protección frente a los riesgos fue el eje central de la intervención. Alzérreca planteó que cuando se habla de educación financiera se piensa en ahorrar, invertir o no endeudarse más de lo que se puede pagar, pero es igual de importante preguntarse qué pasa con el bolsillo de una familia si mañana ocurre algo que no tenía previsto. “Uno aprende a ahorrar para las cosas que quiere que pasen. También es muy necesario aprender a protegerse de las cosas que espera que nunca pasen, como un accidente, enfermedad, o imprevisto”.
Las brechas de aseguramiento respaldan ese diagnóstico. Solo 3 de cada 10 viviendas en Chile cuentan con seguro de incendio y en vehículos la proporción es la misma, es decir, 1 de cada 3 está asegurado. En salud, 1 de cada 2 personas cuenta con seguros complementarios, pero persisten necesidades importantes de protección, especialmente frente a enfermedades de alto costo.
El presidente de la Asociación sostuvo que la educación por sí sola no resuelve estas brechas. También se necesitan seguros más simples y accesibles, como los microseguros, especialmente relevantes para personas de menores ingresos, trabajadores independientes y pequeños negocios. La industria, dijo, tiene la responsabilidad de hacer que los seguros sean más fáciles de entender, contratar y utilizar, y de poner su experiencia técnica al servicio de los desafíos del país.
Para avanzar, planteó que la colaboración es fundamental. Los gremios pueden aportar educación, datos, experiencia y propuestas, mientras que los reguladores y el Estado tienen un papel clave para facilitar la coordinación y generar condiciones que amplíen el acceso a la protección.
El desafío quedó resumido en tres preguntas que cada persona debería poder hacerse: qué podría pasarle, cuánto le costaría si eso pasa y cuánto de ese costo podría pagar con sus propios recursos. También, la Asociación reafirmó su compromiso de aportar conocimiento técnico a una agenda común de educación financiera, tanto en la educación de las personas como en la búsqueda de soluciones para los riesgos que enfrenta el país.