Tener una segunda vivienda es un privilegio que muchos utilizan como casa de veraneo, escapada de fin de semana o inversión a largo plazo. Sin embargo, cuando esa propiedad está desocupada durante semanas o incluso meses, se convierte en un blanco vulnerable.
¿Sabías que algunas aseguradoras pueden limitar o excluir coberturas si la propiedad está deshabitada por más de 30 o 60 días seguidos?
Los datos muestran que muchas de las emergencias o siniestros que afectan a este tipo de viviendas ocurren cuando están desocupadas: filtraciones por lluvias mal canalizadas, incendios por fallas eléctricas, robos por falta de vigilancia o incluso daños causados por animales o humedad acumulada.
Y lo más importante: no todos los seguros de hogar ofrecen cobertura completa si la vivienda está deshabitada por mucho tiempo, a menos que lo declares expresamente o contrates una póliza adecuada.
Por eso, más allá de tener un seguro de hogar, la prevención activa es tu mejor aliado para evitar pérdidas y complicaciones legales o económicas.
Las alarmas con monitoreo 24/7 y control desde el celular son una inversión clave para propiedades deshabitadas.
No solo disuaden a posibles intrusos, sino que te permiten recibir alertas inmediatas si se detecta movimiento, apertura de puertas o quiebre de ventanas.
Además, puedes integrarlas con sensores de humo o cámaras, lo que incrementa la seguridad general de la vivienda sin necesidad de estar presente físicamente.
Una de las principales causas de siniestros en casas deshabitadas son las filtraciones por rotura de cañerías. Al cerrar la llave general del agua antes de dejar la vivienda, eliminas el riesgo de inundaciones o goteos constantes que pueden dañar pisos, muros o techos, sobre todo si el daño no es detectado a tiempo.
El pasto crecido, ventanas cerradas por meses o correspondencia acumulada en el acceso son señales evidentes de una casa deshabitada.
Para evitarlo, programa luces con temporizador, encarga el mantenimiento del jardín y considera la instalación de cortinas semiabiertas que simulen actividad. Todo esto reduce la visibilidad del abandono y baja la probabilidad de ser objetivo de robos.
Muchos incendios se inician por fallas en electrodomésticos enchufados sin supervisión. Desconecta todo lo que no sea esencial: microondas, hervidores, routers, estufas, cargadores, etc.
Esto también ayuda a evitar sobrecargas o cortocircuitos en días de alta demanda energética.
Contar con alguien que pueda revisar la propiedad una vez por semana o cada cierto tiempo es clave.
No solo sirve como disuasivo visible, sino que puede detectar filtraciones, olores, cortes de luz u otros problemas que podrían agravarse si no se controlan a tiempo. Idealmente, esa persona debe tener copia de las llaves y saber cómo contactar a tu aseguradora en caso de emergencia.
Como algunas pólizas de seguro de hogar excluyen o limitan la cobertura si la vivienda permanece vacía más de 30, 60 o 90 días, consulta con tu aseguradora si aplica este criterio en tu caso.
Si no avisas que se trata de una segunda vivienda, podrías perder la cobertura ante un siniestro.
Por ello, al contratar el seguro, debes indicar el uso real de la propiedad. Si es de uso ocasional o vacacional, algunas aseguradoras tienen planes específicos con coberturas adecuadas para ese tipo de riesgo. Aunque pueda costar un poco más, evita problemas al momento de hacer valer la póliza.
Las casas vacías no están desprotegidas solo por la distancia, sino por la falta de prevención. Si tomas estas medidas podrás reducir el riesgo de siniestros en tu segunda vivienda y tener mayor tranquilidad durante todo el año.
Recuerda que el seguro de hogar es importante, pero no lo cubre todo si hay negligencia o condiciones no informadas.
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