Las carencias retrasan el acceso a ciertas coberturas durante un tiempo inicial, y las preexistencias pueden excluir o limitar la cobertura de condiciones ya diagnosticadas antes de contratar.
En Chile, la preexistencia se entiende como una condición conocida y diagnosticada antes de la contratación, así que declararla correctamente es clave para evitar rechazos posteriores.