Cuando se trata de enfermedades crónicas o tratamientos largos, conviene revisar el tope anual, el tope por prestación y si la cobertura se agota con otros usos del plan.
Cuando el tratamiento supera esos límites, el exceso queda como gasto de bolsillo, por lo que un plan aparentemente bueno puede resultar insuficiente para terapias recurrentes o tratamientos continuos.